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Por primera vez en nueve años, los estudiantes de Formación Profesional son más requeridos por las
empresas que los universitarios (42% frente al 38,5%)
Los alumnos que finalizaron sus estudios universitarios en 2014, siguieron en 2018 sin empleo
Rosa Carvajal. 10/09/2019

Se ha hecho viral que estudiar una carrera universitaria no garantiza un empleo. Llama poderosamente la
atención que casi el 30% (27,7%) de los alumnos que finalizaron sus estudios universitarios en 2014, siguiera
en 2018 sin trabajo, según un estudio publicado recientemente por el Ministerio de Ciencia, Innovación y
Universidades. Si bien el informe no analiza la situación personal de este 27,7% que no encontró empleo,
señala que «cada vez es más frecuente» que al finalizar los grados se inicien estudios de máster y que eso
«podría explicar que los primeros años el número de altas laborales sea menor». Y mientras la desocupación
de los universitarios llega al 30%, una cifra manifiestamente menor, un 15,67% de los que optan por estudiar
una Formación Profesional (FP) se encuentra en esta situación, según datos del INE correspondientes al
segundo trimestre de 2019. Otras estadísticas como las del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) con                                                         datos de 2016, sitúan en el 41,33% la tasa de inserción laboral de los alumnos que estudian una FP acreditable.

Que el mercado laboral está dando un giro abrupto en el sentido de lo que buscan las empresas en sus
profesionales – más práctica y una formación ajustada a sus necesidades- lo demuestra el hecho de que por
primera vez en nueve años las ofertas que requieren un título de Formación Profesional (42%) superan a las
que demandan un título universitario (38,5%), según datos de Infoempleo-Adecco. ¿Pero por qué triunfan este
tipo de estudios? «Es la distancia más corta para acceder al mercado laboral por la duración de su formación (2
años), porque además ésta es muy especializada, a medida de lo que necesitan las empresas. La orientación
es por tanto muy práctica y el contacto con la empresa total», explica Guillem Salvans, senior project manager
de la Fundación Berteslmann, fundación que trabaja por la mejora del empleo juvenil.
Enrique Cortés tiene 23 años y ya está trabajando. Estudió una FP Dual en desarrollo de aplicaciones
multiplataforma. Conviene recordar que la FP Dual se implantó hace cinco años en España y es un una
formación profesional de grado superior que requiere haber terminado los estudios de bachillerato y cuyas
horas de prácticas en la empresa tienen una duración mayor -hasta un total de 2.000 horas frente a las 400
horas de una Formación Profesional normal-. Enrique realizó sus prácticas en Accenture donde trabaja
actualmente. «Opté por una FP Dual y no por un grado universitario porque quería estudiar materias que me
gustasen. Informática me atraía pero no el temario que ofrecía la Universidad que no iba acorde con mis
objetivos. Desde mi experiencia he comprobado que el éxito de la FP está en que la empresa me moldeó de
acuerdo a sus necesidades». Enrique está muy satisfecho con la decisión que tomó. «Llevo tiempo trabajando
y algunos amigos míos acaban de terminar la carrera y ahora están buscando empleo». Stefanny Galves tiene
una FP Dual en gestión de ventas y espacios comerciales. Tiene 21 años y trabaja en OcasiónPlus. «Me
pareció difícil superar la PAU y opté por hacer un curso puente para tal vez algún día acceder a la Universidad.

No me ha costado encontrar empleo y con la FP creo haber adquirido más experiencia que con un título
universitario», explica.

Oferta académica:
La FP goza de una oferta académica muy amplia -en España hay 150 ciclos formativos dentro de 26 familias
profesionales-. Actualmente estos estudios son más valorados en la Unión Europea -alrededor del 50% de la
población activa europea es titulada en FP- según datos recogidos en la web de Telefónica Educación Digital, y
las ofertas laborales para este tipo de profesional son mayores. Aunque en España empieza a gozar de mayor
prestigio. «Está cambiando la visión que se tiene de la FP. Cada vez se visualiza como la primera opción de
estudios. Además cursarlos no significa cerrarnos las puertas a obtener un grado universitario», sostiene
Salvans. Este ha sido el caso de Jordan González. Este malagueño, embajador de «Somos FP Dual», iniciativa
de la Fundación Bertelsmann y Lidl en el marco de la Alianza para la FP Dual, describe su experiencia. «Era
carne de fracaso escolar, no terminé los estudios de secundaria. Estudié una FP Dual en Administración y
Finanzas. Me ha dado una buena formación no sólo teórica y práctica sino también en los valores de la
empresa». Jordan trabaja ahora en un despacho de abogados y se acaba de matricular en la Universidad de
Málaga del doble grado de Relaciones Laborales y Recursos Humanos.
Los estudios de FP -que permiten una mayor toma de contacto con el mundo profesional y con las labores
propias del puesto de trabajo- están divididos en tres estados -básico, medio y superior- y permite un
aprendizaje continuo. ¿Cómo? A través de pasarelas se puede pasar de un grado básico a uno medio y de uno
medio a uno superior sin necesidad de superar un examen. También se puede dar el salto de un grado superior
a una carrera universitaria. Es precisamente el grado superior de FP el que presenta mayor empleabilidad (un
24,44% frente al 17,82% del grado medio), según el estudio de Infoempleo-Adecco.
¿Por qué es necesario potenciar la Formación Profesional? Fuentes del Ministerio de Educación y Formación
Profesional apuntan que la situación de crisis ha aumentado el desajuste educativo: hay un gran número de
parados con muy baja cualificación que el mercado laboral no puede absorber pues los perfiles que requiere
son más elevados o se sitúan en otro sector. «En la Formación Profesional cobra gran importancia el
aprendizaje en la empresa y mucho más, si tenemos en cuenta además, que somos deficitarios en
profesionales técnicos, cada vez más requeridos en el mundo profesional», sostienen estas mismas fuentes.
Datos de la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económico (OCDE) recogen que en 2020 cerca
de dos tercios del crecimiento del empleo lo ocuparán técnicos titulados en Formación Profesional de grado
medio y superior.

También en puestos directivos:
Desde turismo, hostelería, transporte, comercio, sanidad, artes gráficas, la mitad de las ofertas de empleo
incluyen entre sus requisitos estar en posesión de un título de FP. Ingeniería y Producción (26,6%) y Comercial
y Ventas (17,94%) acaparan casi la mitad de las ofertas de empleo que buscan a profesionales con este tipo de
formación. Cataluña se posiciona como la autonomía que más candidatos con FP requiere (25,3%) y supera a
Madrid que cuenta con el 22,6% de la oferta. País Vasco conserva la tercera posición con el 14,02% de las
ofertas. Estas tres comunidades condensan más del 60% de las ofertas dirigidas a titulados de Formación Profesional.                                     En 2018 se incrementaron el número de ofertas dirigidas a graduados de FP para cubrir puestos directivos y técnicos,                                 mientras que descendió el número de vacantes para las categorías de empleados y mandos intermedios.
Aunque se ha avanzado mucho en este tipo de formación, a la FP aún le quedan estigmas por superar, como
considerarla la alternativa de los malos estudiantes. En España solo el 12% de los alumnos opta por este tipo
de formación muy por debajo de la media europea (26%). «Existen estudios de FP donde los salarios y las
salidas profesionales son mejores. No pasa nada porque nuestros hijos estudien una FP, también pueden
enlazar con la universidad», sostiene Javier Blasco, director de Adecco Group Institute.
Quedan retos por delante, añade Salvans como orientar mejor a los alumnos sobre los cursos, retribuir bien y
formar a los tutores. «Contamos con ciclos de FP muy potentes y nos faltan alumnos, sobre todo en la industria
donde se pide mucha mano de obra. La orientación de este tipo de estudios debería empezar en el colegio».
Otro reto, incrementar a través de la FP la competitividad de las empresas, sostienen fuentes del Ministerio de
Empleo.

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